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martes 25 de septiembre de 2007

4Life Research Announces New Discovery

SALT LAKE CITY, UT--(Marketwire - September 21, 2007) - 4Life Research™, the world leader in Transfer Factor science and immune system support development, announced today the discovery of immune activity in a weight range of molecules significantly smaller than transfer factors.

Transfer factors are molecules in a weight class between 3,500 - 12,000 daltons that help the immune system recognize, respond to, and remember outside threats. Although scientists have known that smaller molecules than transfer factors existed within cow colostrum, their significance in terms of immune activity has been unknown until now.

In 2005, 4Life Chief Executive Officer David Lisonbee and the Research and Development department began studying these low weight molecules. After two years of research, 4Life clinical findings now indicate that molecules in a weight range between 250 - 3,000 daltons play important regulatory roles in the immune system.

4Life extracted and concentrated these nanofraction molecules from cow colostrum for their proprietary NanoFactor™ extract, combining NanoFactor with their exclusive Transfer Factor E-XF™ extract of transfer factors from cow colostrum and chicken egg yolks to produce 4Life Transfer Factor® Tri-Factor™ Formula, the most comprehensive approach to immune system support available today.

"I don't know of another company in our category," said 4Life Chief Scientific Officer Calvin McCausland, Ph.D. "In 2004, we were the first company to combine transfer factors from cow colostrum and chicken egg yolks. In 2005, we introduced RioVida®, the world's only transfer factor beverage. Now, the discovery of new immune activity in nanofractions. When it comes to scientific innovation, there's simply no comparison to 4Life."

4Life Transfer Factor, Transfer Factor Plus®, and RioVida are now fortified with the new Tri-Factor Formula. "We're taking Tri-Factor Formula to the world because no other product represents such a unique and indispensable opportunity for a quality life," remarked 4Life President Steve Tew.

David Lisonbee: "At the end of the day, our distributors can rest assured that 4Life will stay a good pace ahead of the curve in the areas of science, service, and success."

4Life, global leader in the development, production, and distribution of Transfer Factor immune support products, continues to post growth in more than 40 countries around the world.

Transfer Factor Plus Tri-Factor


4Life Research Anuncia Nuevo Descubrimiento

21 de septiembre del 2007 (Salt Lake City, Utah) 4Life Research™, el líder mundial en la ciencia de Transfer Factor y el desarrollo del respaldo del sistema inmunitario, anunció hoy el descubrimiento de una actividad inmunitaria en una gama de peso de moléculas considerablemente más diminutas que los factores de transferencia.

Los factores de transferencia ayudan al sistema inmunitario a reconocer, recordar y responder a amenazas externas. Aunque los científicos han sabido que existían dentro del calostro bovino moléculas más diminutas que los factores de transferencia, su importancia en relación de la actividad inmunitaria no se ha sabido hasta este descubrimiento.

En el 2005, el Director General Ejecutivo de 4Life David Lisonbee en conjunto con el departamento de Investigación y Desarrollo empezaron a estudiar estas moléculas de bajo peso. Después de dos años de investigación, los hallazgos clínicos de 4Life ahora indican que las moléculas de la gama de peso molecular de entre 250 — 3.000 DA desempeñan papeles reguladores en el sistema inmunitario.

4Life extrajo y concentró estas moléculas de nanofracción desde el calostro bovino para crear su extracto exclusivo NanoFactor™, luego combinando NanoFactor con su extracto exclusivo de factores de transferencia del calostro bovino y yema de huevo de gallina Transfer Factor E-XF™, para producir 4Life Transfer Factor® Tri-Factor™, la propuesta más comprensiva al respaldo del sistema inmunitario disponible hoy en día.

"No conozco ninguna otra compañía de nuestra categoría," dijo el Presidente Científico de 4Life Calvin McCausland, Ph.D. "En el 2004, fuimos la primera compañía para combinar los factores de transferencia del calostro bovino y yema de huevo de gallina. En el 2005, lanzamos a RioVida®, la única bebida en el mundo que contiene factores de transferencia. Ahora, tenemos el descubrimiento de nueva actividad inmunitaria con las nanofracciones. Cuando se trata de la innovación científica, simplemente no hay comparación a 4Life."

4Life Transfer Factor, Transfer Factor Plus®, y RioVida ahora están fortificados con la nueva fórmula Tri-Factor. "Estamos llevando la fórmula Tri-Factor al mundo porque ningún otro producto representa esta oportunidad única e indispensable para una vida de calidad,” remarcó el Presidente de 4Life Steve Tew.

David Lisonbee: "Al final del día, nuestros distribuidores pueden tener la seguridad de que 4Life seguirá estando a la vanguardia en las áreas de la ciencia, el éxito y servicio."

4Life®, el líder supremo del mundo en el desarrollo, producción y distribución de productos de respaldo inmunitario de Transfer Factor continúa demostrando crecimiento en más de 40 países alrededor del mundo.

4Life Transfer Factor Plus®

Tri-Factor Formula

:::COSTO DE PRODUCTOS 4LIFE EN TODA BOLIVIA:::

POR UNIDAD: $US. 74.

PRECIO SOCIO: $US. 69.

PRECIO POR CAJA: $US. 690 (12 UNIDADES).

EL NIVEL MÁXIMO DEL RESPALDO AL SISTEMA INMUNITARIO

Este producto representa el nivel más alto de 4Life de respaldo al sistema inmunitario. 4Life Transfer Factor Plus Tri-Factor Formula combina la inteligencia de Transfer Factor E-XF™, la intuición del extracto NanoFactor™, y el respaldo adicional de nuestra combinación Cordyvant™ para brindar un nivel máximo de respaldo inmunitario para tu cuerpo. La combinación exclusiva de Cordyvant incluye ingredientes conocidos para el aumento inmunitario de tu cuerpo, tal como los hongos shiitake y maitake, junto con cordyceps, hexafosfato de inositol, beta glucanos, beta sitosterol, y extracto de hoja de olivo.

BENEFICIOS PRIMARIOS

  • Más respaldo y equilibrio, según las necesidades de tu cuerpo
  • Un sistema inmunitario más eficaz e inteligente para combatir los invasores
  • Nutrientes adicionales para el sistema inmunitario para que tenga una fuente amplia de respaldo
  • Respaldo que proporciona la salud de todos los sistemas de tu cuerpo
  • Respaldo para niveles de energía óptimos
  • Una estrategia proactiva para mantener tu salud

¿POR QUE ES UN PRODUCTO ÚNICO?:

  • Los factores de transferencia son moléculas diminutas que transfieren información inmunitaria de una entidad a otra; por ejemplo, de una madre a su hijo al amamantarlo
  • El extracto NanoFactor™ es el extracto de nanofracciones de patente solicitada de 4Life para aumentar el sistema inmunitario. Ayuda a “refinar” la función del sistema inmunitario para que las células inmunitarias sepan cuándo actuar, cómo actuar y cuándo descansar
  • El proceso de extracción de Factores de Transferencia obtenidos de las yemas de huevo esta protegido por la patente estadounidense numero 6,468,534; las técnicas de manufactura exclusivas para extraer los Factores de Transferencia del calostro bovino y de la yema de huevo de gallina están protegidos bajo la patente estadounidense numero 6,866,868
  • Estudios independientes de laboratorios indican que 4Life Transfer Factor fórmula avanzada puede aumentar la eficacia del sistema inmunitario al aumentar la función de las células asesinas naturales en un 437 por ciento
  • Los productos de 4Life Transfer Factor se mencionan en la publicación de 2003, 2004, 2005, 2006 y 2007 de Physicians' Desk Reference For Nonprescription Drugs and Dietary Supplements, la guía de suplementos para médicos la cual se encuentra en la oficina de casi todos los médicos, farmacias y hospitales en los Estados Unidos.
  • Los productos de 4Life Transfer Factor se han recomendado por la Federación Rusa como moduladores inmunitarios en hospitales y clínicas. Son los primeros suplementos para ser recomendados en esta manera. Este anuncio histórico vino como resultado de diez pruebas clínicas individuales y dos estudios experimentales para evaluar los beneficios de los productos de Transfer Factor.

PRODUCTOS COMPLEMENTARIOS

RiteStart®
4Life Transfer Factor Tri-Factor Formula.

4Life Transfer Factor RioVida® Tri-Factor Formula.

INGREDIENTES

Transfer Factor E-XF (un concentrado patentado de factores de transferencia y otros componentes naturales del calostro bovino y yema de huevo), y NanoFactor (un concentrado exclusivo de calostro bovino filtrado al nivel nano.) Complejo de polisacáridos exclusivos de Cordyvant (IP-6, extracto de fríjol de soya, Cordyceps sinensis, beta glucano [de levadura], beta glucano [de avena], extracto Agaricus blazeii, mannans [de Aloe vera], extracto de hoja de olivo, hongo Maitake, y hongo Shiitake.) y zinc.

NOTA IMPORTANTE:

o 4Life Transfer Factor Plus® Tri-Factor™ Formula = ENVASADOS en capsulas NORMALES.

4Life Transfer Factor Plus® Tri-Factor™ Formula (Veggie Cap*) = Los ingredientes están contenidos en una cápsula vegetal certificada Halal.

viernes 10 de agosto de 2007

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Las estadisticas, muestran que cada día mueren mas personas por enfermedades que pudieron haberse prevenido con un MUY buen consumo de Vitaminas, Minerales, Antioxidantes y otros nutrientes. Debido a a eso es que nuestro cuerpo con el transcurso del tiempo y por esas deficiencias va creando enfermedades que nos llevan a la muerte. POTENCIA tu Sistema Inmunitario llamando en BOLIVIA a los celulares 72128500 y 70292077 (despachamos a todo el pais) con descuentos que van desde el 10% hasta un 45%.

jueves 9 de agosto de 2007

FACTORES DE TRANSFERENCIA PARA AFRONTAR EL CÁNCER

La respuesta al cáncer está probablemente en el propio sistema inmune, entrenado desde hace millones de años para afrontar cualquier enfermedad. Una capacidad que se transmite a través de los denominados factores de transferencia presentes en el calostro de la leche materna y que son los que permiten al recién nacido afrontar un entorno adverso precisamente cuando es más débil. Pues bien, dos corrientes científicas están trabajando con ellos como herramienta en el tratamiento del cáncer y otras patologías. La más consolidada científicamente es la que los obtiene de los glóbulos blancos de la sangre y cuenta ya con experiencia clínica positiva en pacientes de cáncer. A ella se une la prometedora investigación de ciertos laboratorios nutricionales que apuestan por obtener los factores de transferencia del calostro de la leche de vaca.
La gran mayoría de los tratamientos alternativos y complementarios contra el cáncer presentados por esta revista en los últimos meses tienen un factor común: afrontan la enfermedad mediante el uso de sustancias o procedimientos encaminados a potenciar el sistema inmune y mejorar así su rendimiento frente a las células tumorales con un coste físico y anímico infinitamente menor del que suponen la quimioterapia y la radioterapia. Porque todos ellos podrían considerarse bazas del sistema inmune en la lucha contra el cáncer.
Que el sistema inmunitario permite no sólo afrontar cualquier patología sino en muchos casos prevenirlas lo sabemos desde que se descubrió que podemos inmunizarnos mediante el uso de vacunas. Fue en 1776 cuando un médico inglés llamado Edward Jenner administró la primera: contra la viruela. Jenner había observado que las amas de cría que se contagiaban de la viruela de las vacas -que no causa problemas de salud importantes- parecían quedar protegidas ante la viruela humana -normalmente mortal-. Y para comprobar si era así el 14 de mayo de 1796 inoculó en el cuerpo de un niño llamado James Phipps pus procedente de la pústula de una mujer infectada con la viruela de la vaca. El 1 de junio, una vez el muchacho se recuperó de la infección, Jenner le inocularía la viruela humana. Y como esperaba, el muchacho nunca desarrolló la enfermedad. Jenner denominaría a su técnica "vacunación", término que deriva precisamente de la palabra latina "vacca".
Es decir, que sin tener ni idea de cómo ocurría -la primera referencia a la existencia de los virus la hizo el botánico Dimitri Ivanovsky casi un siglo después, en 1892- Edward Jenner había dado los primeros pasos en el ámbito de la Inmunoterapia descubriendo una manera eficaz de impedir a las personas desarrollar enfermedades serias. Curiosamente la conexión entre el cáncer y el sistema inmune se descubriría dos años antes -en 1890- cuando aún se ignoraban sus complicados mecanismos de funcionamiento. Ese año el médico neoyorquino William B. Coley se había quedado intrigado ante la desaparición de tumores malignos en pacientes de cáncer que habían contraído infecciones estreptocócicas agudas y sospechando que la respuesta natural del organismo a la infección bacteriana podía ser la responsable de la regresión del tumor decidió realizar un experimento e inyectó estreptococos vivos en un paciente con un cáncer inoperable para ver si el tumor remitía. Pues bien, tras tres cultivos bacterianos... el cuarto ¡produjo la desaparición completa del tumor! Coley continuó su investigación hasta desarrollar una mezcla de bacterias muertas -que acabó siendo conocida como "las toxinas de Coley"- y trató, junto a otros médicos, a más de 1.000 enfermos de cáncer con ellas. Obteniendo un éxito desigual. Así que como los resultados eran imprevisibles el método terapéutico terminaría cayendo en el olvido.
Ya en 1909 un científico llamado Paul Ehrlich afirmó por primera vez que la incidencia del cáncer sería mucho mayor si no fuera por la vigilancia del sistema inmune, capaz de eliminar e identificar las células tumorales recién divididas. Con lo que ya entonces puso a nuestro sistema de defensa en el centro del control del crecimiento tumoral. Aproximadamente 50 años después dos científicos -Lewis Thomas y Frank MacFarlane Burnet- retomarían la convicción de Paul Ehrlich y comunicaron que un tipo especial de célula inmunitaria -la "célula T"- era el pivote central de la respuesta del sistema inmune contra el cáncer. Ello llevó a la acuñación de la expresión "vigilancia inmune" para describir la actitud permanente de alerta del sistema inmunitario contra las células cancerosas. Sin embargo, esa afirmación generó una notable polémica que continuaría hasta la publicación el 26 de abril del 2001 de una investigación en la revista Nature titulada "IFN-gamma y los linfocitos previenen el desarrollo del tumor primario y configuran la inmunogenicidad del tumor". El artículo estaba escrito por Robert D. Schreiber y sus colegas de la Washington University School of Medicine de St. Louis en colaboración con Lloyd J. Old -médico del Ludwig Institute for Cancer Research y del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York-. La evidencia experimental presentada en el documento demostró inequívocamente que el sistema inmune impide a los tumores desarrollarse -y a menudo incluso que aparezcan- jugando pues un importante papel protector frente al cáncer.
Como era de prever hoy son cada vez más los científicos que estudian la relación entre el sistema inmune y las células tumorales. Estando entre las estrategias más usadas actualmente dentro del amplio campo experimental de la Inmunoterapia la inmunización de pacientes con material diseñado para provocar una respuesta capaz de eliminar o retardar el crecimiento tumoral. En este grupo cabría incluir los trabajos con antígenos tumorales ya que la identificación de genes que codifican la formación de cadenas peptídicas en la superficie celular de los tumores y que pueden ser reconocidas por las células T proporcionan la base teórica para su funcionamiento. A diferencia de la mayoría de las vacunas empleadas con los agentes infecciosos la Inmunoterapia antitumoral activaría la respuesta inmune contra ciertos antígenos a los cuales ya ha sido expuesto anteriormente. Por esa razón la vacunación con antígenos que expresen proteínas y péptidos tumorales podría mejorar la eficacia de nuestro sistema inmune contra los procesos tumorales. Recordemos, en este sentido, las vacunas con antígenos de la orina elaboradas por el doctor mexicano Salvador Capistrán (vea lo publicado al respecto en el apartado "Cáncer" (www.dsalud.com/cancer.htm) de nuestra web). Bueno, pues a esa línea de investigación corresponden los trabajos realizados con los factores de transferencia de los que vamos a hablar y que pueden ser genéricos o específicos para cada patología.
LA "MEMORIA" DEL SISTEMA INMUNE
En 1949 el doctor H. Sherwood Lawrence usó extractos de leucocitos o glóbulos blancos para demostrar que la respuesta inmune se transfiere de un humano que da positivo a la exposición a un antígeno específico a un receptor que da negativo... a través de pequeñas proteínas a las que llamó factores de transferencia. La irritación superficial (la respuesta positiva) en el sujeto que previamente no había manifestado ninguna respuesta del sistema inmune ante el antígeno específico demostraba que ésta sí estaba teniendo lugar y que el sistema inmune había adquirido a través del factor de transferencia conocimiento sobre el antígeno específico. Lo importante de la investigación de Lawrence fue que demostró que la "memoria inmune" era transmitida sin necesidad de inocular anticuerpos reales. Bastaba con los factores de transferencia, proteínas de bajo peso molecular.
Por supuesto, todavía hay quienes niegan hoy la realidad de los factores de transferencia. Aunque no es, desde luego, el caso de quienes trabajan con ellos. Como el doctor Sergio Estrada -investigador del Departamento de Inmunología de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional de México y miembro de la Sociedad Mexicana de Inmunología- quien trabaja desde hace ya 30 años con los factores de crecimiento. "Nadie creyó a Lawrence al principio -nos diría el doctor Estrada- y todavía hay mucha gente que no quiere creer, ni quiere saber nada del Factor de Transferencia. Pero se convencen cuando empiezan a tratar a los pacientes con el producto".
Llegados a este punto hay que explicar que los factores de transferencia son cadenas peptídicas compuestas de decenas de aminoácidos que parecen almacenar toda la experiencia del sistema inmune. El gran salto intelectual es entender que los factores de transferencia no transfieren anticuerpos ni los crean directamente sino que su función es la de educar, enseñar a las células del sistema inmune a reconocer antígenos específicos que pudieran pasarles inadvertidos. Por eso es por lo que probablemente la medicina alopática tiene problemas para admitir su existencia y sus posibilidades terapéuticas. Se trata, en suma, de una visión completamente distinta de los modelos farmacológicos normales.Cabe añadir que los factores de transferencia no curan nada sino que trabajan para hacer al sistema inmune "más inteligente", para que sea el propio organismo el que pueda eliminar la enfermedad. Son pues vitales en el desarrollo de las estrategias del sistema inmune contra la enfermedad y los gérmenes invasores. Y son además inmunomoduladores ya que no fuerzan una respuesta global sino específica y adecuada a cada ocasión. Para entender su funcionamiento puede decirse que es como si los factores de transferencia almacenaran "fotografías químicas" de los virus, bacterias, hongos y parásitos con los que estuvieron en contacto en el propio organismo o en el de otros y transmiten esa información a las células encargadas de combatir la enfermedad en el organismo donde son introducidos. Y sus posibilidades son casi infinitas a juzgar por las declaraciones efectuadas por el doctor Estrada: "Los factores de transferencia son útiles en las enfermedades producidas por bacterias, virus, levaduras y hongos. Es el caso de enfermedades tan distintas como la tuberculosis (meningeal, renal y cutánea), la lepra, la coccidioidomicosis, la diabetes tipo II, las dolencias renales, la otitis, el herpes Zoster y simple, la hepatitis B, la toxoplasmosis, la leishmaniosi, el asma, la dermatitis atópica, la rinitis, la artritis reumatoide, la psoriasis, la esclerosis múltiple o el sjogren, entre otras muchas. Y lo mismo cabe decir en los casos de cáncer de riñón y próstata así como en melanomas y linfomas."
LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA EN SANGRE
¿Y dónde obtener los factores de transferencia? El doctor Estrada ha centrado su trabajo en la obtención de los mismos a partir de la sangre. "Se obtienen -nos explicaría- rompiendo los glóbulos blancos o leucocitos de la sangre y metiendo lo obtenido en una bolsa de diálisis con una malla muy fina que sólo permite la salida de moléculas muy pequeñas -de 10 kilodaltones o menores- por lo que no pueden pasar virus, bacterias u hongos. Pues bien, el extracto de leucocitos obtenido contiene un factor capaz de transmitir la respuesta inmune positiva del donante al organismo receptor. Tal es el factor de transferencia y tiene una actividad terapéutica extraordinaria, innegable". Sergio Estrada reconoce que cuando comenzó a trabajar con los factores de transferencia lo hizo de forma muy escéptica porque no se sabía qué eran aunque fuera muy consciente de su actividad terapéutica. De ahí que fuera utilizándolos cada vez en más enfermedades con la tranquilidad de saber que se trata de un material inocuo. En cuanto al proceso de obtención Estrada lo fue depurando hasta pasar de factores de transferencia genéricos obtenidos a partir de la sangre de 1.000 pacientes sanos a factores de transferencia más específicos que, eso sí, precisan de procesos más complejos. "Ya existen -nos diría- moléculas bien definidas que transfieren la inmunidad específica. Son moléculas que tienen un peso molecular de cinco mil daltones o cinco kilodaltones (Kda). Y cada una de ellas es específica para un microorganismo o para un antígeno diferente. Eso nos asegura el éxito de la terapia en enfermedades infecciosas. Hay que dar a los pacientes el factor específico para cada padecimiento si bien hay padecimientos que son prácticamente universales como el herpes Zoster que proviene de una complicación de la varicela. Pero es el mismo virus. Bueno, pues cuando de niños pillamos la varicela la pasamos sin complicaciones y además nos deja una inmunidad sólida que se va reforzando cada vez que tenemos nuevos encuentros con el virus de la varicela. De tal manera que los jóvenes en México, que son los que donan sangre, tienen casi todos inmunidad a la varicela. También por eso es un éxito el tratamiento con factor de transferencia en el herpes Zoster. No hay nada que se le compare. Hoy el tratamiento médico habitual para esta dolencia es el 'aciclovir' pero le aseguro que el factor de transferencia es mucho mejor. En un estudio que hicimos a doble ciego y que se publicó en el 'Journal of Inmunofarmacology' los pacientes tratados con el factor de transferencia dejaban de tener dolor a los diez días mientras los tratados con aciclovir padecían aún fuertes dolores a los 22. Lo que demuestra, de forma estrictamente estadística, que es mucho mejor el factor de transferencia en este padecimiento".
LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA EN EL TRATAMIENTO DEL CÁNCER
Los éxitos obtenidos por Sergio Estrada llevarían a un amigo suyo, el doctor Abelardo Monges Nicolau -especialista en Oncología del Hospital Mocel-, a probar los factores de transferencia en pacientes de cáncer. Algo que viene haciendo desde hace ya diez años. "La verdad es que estoy impresionado con los resultados -nos confesó-. Básicamente los utilizo como método coadyuvante de la quimioterapia y debo decir que la expectativa de vida -en todo tipo de cánceres y metástasis- es muy superior a la obtenida con la simple aplicación de los métodos convencionales". A pesar de lo cual la falta de fondos -mal al parecer estructural en México donde hemos visto prometedoras investigaciones que no ven nunca la luz por falta de apoyo económico- ha imposibilitado hasta el momento -así nos lo confesaría Monges- la realización de los caros estudios exigidos para la obtención del reconocimiento oficial.
El doctor Estrada nos aseguraría, por su parte, que en países como China los factores de transferencia son ampliamente utilizados para combatir enfermedades virales como las hepatitis B y C que pueden ocasionar hepatocarcinomas o cirrosis. En ese país el porcentaje de personas con el virus de la hepatitis que no presentan sintomatología es muy alto lo que sugiere que su sistema inmune es capaz de detener la acción del virus. Por eso con la sangre de esas personas se hace un extracto dializable de glóbulos blancos que se administra a los niños como "vacuna" con el propósito de que no desarrollen la hepatitis aún cuando se infecten con el virus. También se utilizan en Cuba, Eslovaquia e Italia con un costo muy por debajo del que requiere, por ejemplo, el tratamiento con interferón.
Y esa es su tercera ventaja: es fácil de obtener, no tiene efectos secundarios y su costo de producción es muy bajo en comparación con otros productos como los interferones y las interleuquinas. Lo que claramente beneficiaría a los enfermos, especialmente en el Tercer Mundo. "Para el tratamiento de un linfoma -afirma Estrada- las células B tienen en su superficie un grupo químico que se llama CD20 y hay un anticuerpo monoclonal capaz de adherirse a él que permite eliminar las células cancerosas. El problema es que cada inyección cuesta 1.800 euros y se requieren varias por lo que muchos pacientes no puedan terminar el tratamiento. Las nuevas terapias puede por tanto que sean mejores pero cada vez son más caras e inaccesibles. En cambio, el factor de transferencia es un inmunomodulador al alcance de todo el mundo, mucho más fácil de preparar y extraordinariamente más barato".
EL CALOSTRO
La otra línea de investigación -encabezada por grandes laboratorios especializados en complementos nutricionales- sostiene que los factores de transferencia es posible obtenerlos también del calostro de la leche -tanto humana como animal-, muy rica en proteínas, entre ellas todas las inmunoglobulinas (anticuerpos que defienden el organismo contra las infecciones). Y es que parece claro que la memoria inmune le llega al recién nacido a través del calostro, la primera leche que obtiene del pecho de la madre. Hoy sabemos que durante el último trimestre de la gestación la glándula mamaria acumula una sustancia llamada precalostro formada principalmente por exudado de plasma, células, inmunoglobulinas, lactoferrina, seroalbúmina, sodio, cloro y una pequeña cantidad de lactosa. Más tarde, en los cuatro primeros días posteriores al parto, se produce el calostro, un fluido amarillento y espeso de alta densidad y escaso volumen. Entre 2 y 20 ml por toma, suficiente para satisfacer las necesidades del recién nacido. Y eso que el calostro tiene menos contenido energético, lactosa, lípidos, glucosa, urea, vitaminas hidrosolubles, PTH y nucleótidos que la leche madura. Sin embargo, contiene más proteínas, ácido siálico, vitaminas liposolubles E, A, K y carotenos. El contenido en minerales como sodio, zinc, hierro, azufre, selenio, manganeso y potasio también es superior en el calostro. Pero, sobre todo, el calostro tiene un contenido muy elevado de inmunoglobulinas, especialmente IgA, lactoferrina, linfocitos y macrófagos, oligosacáridos, citoquinas y otros agentes defensivos que protegen a los recién nacidos de los gérmenes ambientales y favorecen la maduración de su sistema de defensa. Contiene además enzimas intestinales que ayudan en la digestión (la lactasa y otras enzimas intestinales están inmaduras en el recién nacido).
Sus abundantes inmunoglobulinas cubren el endotelio del tubo digestivo evitando la adherencia de los patógenos, facilita la colonización del tracto intestinal por lactobacilos bífidus y contiene antioxidantes que le protegen del daño oxidativo. De todo ello se deduce la importancia fundamental que tiene para un recién nacido empezar su vida tomando el calostro de su madre.
Estudios realizados en animales sugieren asimismo que la lactoferrina -una de las proteínas principales encontradas en el calostro- puede ayudar a prevenir o reducir los cánceres de colon, vejiga, lengua, esófago y pulmón así como la formación de metástasis de pulmón. Los mecanismos subyacentes están bajo estudio pero parecen estar relacionados con la capacidad de la lactoferrina para mejorar el funcionamiento del sistema inmune. Cabe agregar que el ácido linoleico conjugado y otras grasas encontradas en el calostro también han mostrado propiedades anticancerígenas.
No es de extrañar pues que volviendo a los comienzos de la inmunología haya quien haya vuelto la mirada a las vacas -que hasta la aparición del llamado "mal de las vacas locas" era un animal preparado para resistir un gran número de microorganismos- a fin de intentar aprovechar las ventajas de su calostro. De hecho, su aprovechamiento no es nuevo.
En la India, durante miles de años, los médicos ayurvédicos documentaron los beneficios para la salud del calostro. Y en los países escandinavos se ha hecho durante centenares de años un delicioso puding de calostro cubierto de miel para celebrar el nacimiento de terneros. Incluso fue utilizado en Estados Unidos como antibiótico hasta el descubrimiento de la penicilina.
En suma, numerosas investigaciones han confirmado en los últimos años la posibilidad de beneficiarse del calostro animal -principalmente de las vacas- para reforzar el sistema inmune. Y de ahí que haya muchos complementos nutricionales que hoy lo contienen.
Ahora bien, hubo alguien que llegó aún más lejos y se planteó que ni siquiera la gran cantidad de sustancias del calostro era suficiente para justificar el salto cualitativo que se da en el sistema inmune del bebé. Que faltaba saber cómo sin traspasar anticuerpos la madre transmite la memoria inmune a su hijo. Y de nuevo los factores de transferencia de Lawrence fueron la respuesta. Con lo que investigadores y laboratorios se apresuraron a extraer calostro de las vacas, hicieron una intensa filtración molecular y terminaron encontrando una molécula muy pequeña: el factor de transferencia. Y se decidieron a comercializarlos como complementos nutricionales de consumo oral.
PRUEBAS AMERICANAS Y RUSAS
Debemos añadir que una de las investigaciones más interesantes sobre la capacidad de estos productos fue la dirigida por el doctor Darryl See quien fuera director del Institute of Longevity Medicine de California y que trabajó en distintas ocasiones para Upjohn, Pfizer, Harvard y el Departamento de Defensa norteamericano. En la actualidad dirige una clínica en la que aplica los factores de transferencia a los pacientes de cáncer. El estudio tenía por fin determinar los efectos anticancerígenos "in vitro" de dos productos de la empresa 4Life. Y su conclusión no pudo ser mas clara “Ambos productos -afirmó- inducen la destrucción de las células eritroleucémicas K562 a un nivel desconocido en la experiencia del director de la investigación y en la literatura médica conocida. Dado que la función de las denominadas células asesinas naturales es crucial para terminar con las células cancerígenas estos productos son candidatos ideales para formar parte de una terapia adyuvante en casos de cáncer. Además las células asesinas naturales forman una primera línea de defensa contra las infecciones de virus y otros microorganismos".
Darryl See publicaría en febrero de 1999 una investigación en el Journal of the American Nutraceutical Association en el que estudiaba la capacidad de 196 productos naturales y no tóxicos para aumentar la actividad de las células asesinas naturales. Pues bien, algunos productos aumentaron su actividad en un 48'6% pero el factor de transferencia obtenido del calostro lo hizo en un 103%. Además, cuando el factor de transferencia fue combinado con una serie de agentes tímicos -los beta-glucanos de fuentes múltiples, Acemanano e IP6- el resultado fue un incremento sinergístico de la actividad de las células asesinas naturales del 248%. Esta combinación de factor de transferencia calostral, factores tímicos y extractos de polisacáridos biológicamente activos es el producto más activo probado hasta la fecha.En una tercera etapa Darryl See realizó un estudio "in vivo" para lo que seleccionó veinte pacientes -12 hombres y 8 mujeres- que padecían cánceres en fases III y IV. Su media de edad era de 49,3 años y todos ellos habían sido enviados por sus oncólogos a morir a casa. La esperanza media de vida que tenían era de 3'7 meses. Pues bien, el protocolo consistió en dar a cada paciente 9 cápsulas diarias de factores de transferencia. Y ocho meses después ¡16 de ellos aún vivían! Unos habían mejorado, otros estaban estabilizados y en algunos el cáncer ¡estaba remitiendo! Se constató también que el número de células asesinas naturales había aumentado -de media- ¡en un 400%! En la misma línea de intentar confirmar la capacidad de los factores de transferencia comercializados por 4Life los doctores Calvin McCausland y Emma Oganova diseñaron un estudio para probar su influencia en la actividad de las células asesinas naturales. También el doctor Anatoli Vorobiev -de la Academia Rusa de Ciencias Médicas- dirigió un equipo en pruebas independientes. Pues bien, utilizando pruebas de citotoxicidad a doble ciego se combinaron células cancerígenas con células asesinas naturales de humanos y se dividieron entre grupos de células asesinas naturales activadas con factores de transferencia y grupos de células asesinas naturales no activadas. Los resultados demostraron concluyentemente la capacidad de los factores de transferencia para reforzar la actividad de las células asesinas naturales en un 283% e, incluso, en el caso del producto más avanzado en un extraordinario 437%, por encima de toda respuesta inmunitaria normal (respuesta establecida como línea de base de este estudio). Además los resultados de este experimento científico demostraron que las células asesinas naturales activadas con factores de transferencia mataban el 99% de las células cancerígenas lo que superaba la capacidad de defensa natural del cuerpo.
Los científicos rusos, ante resultados tan excepcionales, solicitaron de inmediato mayor información sobre las muestras aportadas. "La muestra de 4Life (compuesto Transfer Factor E-XF) potenció la actividad de las células asesinas naturales más que el fármaco Interleucina-2 (IL2) utilizado de manera estándar. Aquí denominamos ahora a su muestra 'la interleucina de oro'", transmitiría el doctor Kisielevsky -miembro de la Academia Rusa de Ciencias Médicas- al laboratorio.
De hecho, los resultados han sido tan extraordinarios que en diciembre pasado -según asevera la empresa 4Life- el Ministerio de Salud ruso aprobó el uso de sus factores de transferencia como moduladores inmunitarios en hospitales y clínicas de la federación. Los resultados de los diez ensayos clínicos y dos estudios experimentales efectuados sobre estos productos quedaron plasmados en el documento metodológico aprobado por el ministerio que permite a los doctores utilizarlos en su práctica clínica.
Evidentemente queda mucho por avanzar en el campo de la Inmunoterapia y de los factores de transferencia -genéricos o específicos- pero se obtengan de la sangre o del calostro están demostrando ser unas prometedoras herramientas terapéuticas -más que contrastadas después de 30 años de experiencia- en multitud de patologías, entre ellas el cáncer. Aunque hasta ahora se hayan venido utilizando básicamente como compensadores del destrozo causado por la quimioterapia.
AUTOR: Antonio F. Muro

domingo 5 de agosto de 2007

EL HEXAFOSFATO DE INOSITOL Y EL CÁNCER


El inositol se considera un miembro de la familia de las vitaminas del complejo B. El inositol se encuentra en casi todas las células y es esencial para las funciones corporales más importantes.

El inositol es similar en su estructura química a la glucosa. Pequeños cambios en su estructura química -- tal como la adición de grupos de fosfato (PO4) producen una familia entera de fosfatos de inositol, cada una con su propio repertorio de efectos bioquímicos en el cuerpo.

El hexafosfato de inositol fue identificado por primera vez en 1855. Se encuentra en casi todas las células de los mamíferos, incluyendo las células humanas, donde es necesario para regular las funciones celulares vitales.

En la fibra entera y en los cereales, el hexafosfato de inositol está unido a la proteína. Para que el hexafosfato de inositol sea absorbido del intestino y transportado en el torrente sanguíneo a los diferentes órganos y sitios donde ha ocurrido una enfermedad o un cáncer, el hexafosfato de inositol debe de ser primero liberado de los complejos proteicos. Hay una enzima llamada fitasa que está presente en los alimentos y también se encuentra en los intestinos. Esta enzima puede degradar al hexafosfato de inositol haciéndolo inactivo contra el cáncer.

Entre más tarde el hexafosfato de inositol en ser liberado de la fibra, más tiempo estará accesible a la enzima para degradar al hexafosfato de inositol. Así que aunque una dieta alta en fibra puede contener altas cantidades de hexafosfato de inositol, puede que uno nunca obtenga el beneficio completo. El hexafosfato de inositol puro – en forma de complementos alimenticio -- es mucho mejor puesto que será absorbido antes de que la enzima tenga una oportunidad de destruirlo.

El hexafosfato de inositol también es un antioxidante – es decir que inhibe la producción y la actividad de los radicales libres -- y muchas de sus acciones beneficiosas pueden atribuirse a esta propiedad.

En el reino vegetal, el hexafosfato de inositol funciona también como un antioxidante, protegiendo y preservando a las semillas de ciertas plantas, las cuales pueden permanecer viables, o sea vivas y fértiles hasta por 400 años. Una razón para tal longevidad puede ser el hexafosfato de inositol. El arreglo de los fosfatos en la molécula del hexafosfato de inositol provee en forma única una interacción especial con el hierro para inhibir totalmente su capacidad de ayudar a producir radicales libres de los hidroxilos. De esta manera la protección contra el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, las cataratas y una gran variedad de aplicaciones del hexafosfato de inositol son el resultado de esta función antioxidante.

En estudios, a animales experimentales se les administró hexafosfato de inositol por vía oral al agregarlo al agua que bebían. Para determinar la efectividad del hexafosfato de inositol en diferentes especies y contra tumores producidos por diferentes cancerígenos, se usaron diferentes animales y deferentes químicos que causan cáncer del colon.

En el grupo de animales que recibieron el hexafosfato de inositol previo a la administración del cancerígeno tenían un número promedio de tumores de 3. En cambio en el grupo control, es decir en los que no recibieron hexafosfato de inositol el número promedio de tumores por animal fue de 4.6.

Este estudio nos sugiere que el hexafosfato de inositol simplemente disminuye la tasa elevada de división celular durante la formación del cáncer pero no afecta la tasa normal de división celular en animales sanos.

En conclusión el hexafosfato de inositol previene el cáncer del colón al menos en estas especies. La Dra. Katharine Cole y Mary Smith han demostrado que 10 segundos después de agregar hexafosfato de inositol a células tumorales de colon humano, hay una elevación rápida de 3 a 4 veces de calcio en la célula. Este incremento veloz en el calcio sugiere fuertemente que el hexafosfato de inositol actúa sobre un receptor en la célula. En este caso, la evidencia señala que el hexafosfato de inositol tiene una acción que puede bloquear a un receptor para un crecimiento. Con este receptor bloqueado, la célula cancerosa no puede crecer ni multiplicarse.

El grupo Pretlow reportó sus resultados en la tercera conferencia anual sobre nutrición y cáncer organizado por el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer en 1992. Aseveraron que el hexafosfato de inositol no solamente es un inhibidor efectivo del cáncer del colon sino que también es más efectivo cuando se compara con otros agentes preventivos como el selenio.

El hexafosfato de inositol puede combatir el cáncer al estimular la actividad de las células asesinas naturales. Estas son células del sistema inmunológico que pueden destruir a las células tumorales así como ayudar en la lucha de nuestro cuerpo contra una gran variedad de enfermedades infecciosas.

Varios estudios in vitro de líneas de células cancerosas de roedores y humanos demuestran que el hexafosfato de inositol reduce la tasa de proliferación celular en todas las líneas de células probadas; Las células no siguen multiplicándose. En forma interesante y diferente de la mayoría de los agentes anticancerosos, con el hexafosfato de inositol las células no muestran una evidencia de citotoxicidad; es decir, las células no se están muriendo por tener demasiado hexafosfato de inositol alrededor. En vez de eso, el crecimiento de las células malignas se hace más lento. Las células maduran y luego se mueren.

Hay una medida comúnmente usada para representar la eficacia de un medicamento u otra substancia. Se llama la concentración inhibitoria y entra en juego cuando hay una inhibición del 50% del número de células -- el CI50. La dosis o la concentración requerida para alcanzar el CI50 varían según los diferentes tipos de células o líneas de células.

Ya sea que sean cancerosas o sanas, el hexafosfato de inositol no mata a las células. Los medicamentos contra el cáncer, por otro lado, sí matan a las células sin mucha discriminación - a ambas a las células normales y a las células cancerosas. El hexafosfato de inositol detiene a las células cancerosas de crecer en form descontrolada y las normaliza.

El hexafosfato de inositol funciona aquí al evitar a los receptores hormonales de esta manera haciéndolo efectivo virtualmente para cualquier línea de células. Estas acciones del hexafosfato de inositol han sido observadas durante estudios contra el cáncer realizados por varios investigadores.

Usando una línea celular YAC-1 del linfoma de ratón como células blanco, se midió la capacidad de las células asesinas del bazo del ratón para matar a las células malignas (citotoxicidad). Los ratones con tumores inducidos, tratados in vivo con hexafosfato de inositol mostraron una actividad de las células asesinas muy mejorada comparada con la de los controles no tratados. Esta actividad de las células asesinas está correlacionada con la supresión tumoral; conforme la actividad de las células asesinas se eleva, la incidencia del cáncer se disminuye. Una mejoría similar de la actividad de las células asesinas se encontró también cuando los esplenocitos de ratones sanos fueron tratados con hexafosfato de inositol in vitro.

En varios experimentos fueron tratadas células asesinas humanas con hexafosfato de inositol y como resultado de ello, su citotoxicidad se incrementó.

En otro estudio publicado hace algunos meses, en la revista Anticancer Research se encontró que después de 2 semanas los tumores de ratones tratados 3 veces a la semana con hexafosfato de inositol estaban 96 % más pequeños que los tumores de los ratones que no recibieron el hexafosfato de inositol.

Por otro lado, estudios epidemiológicos han demostrado que las poblaciones con dietas altas en hexafosfato de inositol tienen una incidencia más baja de cáncer del colon, cáncer de mama y cáncer de próstata.

Otro efecto que tiene el hexafosfato de inositol es mejorar la producción de moléculas de oxígeno reactivo en los leucocitos cuando son estimulados por químicos o bacterias. Este es un mecanismo de defensa que utilizan los polimorfonucleares para dañar a las bacterias patógenas.

Los resultados de varios estudios para las células de rabdomiosarcoma tratadas continuamente durante 7 días mostraron que el hexafosfato de inositol suprime el crecimiento de la línea celular del rabdomiosarcoma humano in vitro de una manera dependiente de la dosis.

Se observó una disminución significativa del crecimiento tumoral en animales tratados con hexafosfato de inositol. El tratamiento con hexafosfato de inositol causó una disminución en la incidencia tumoral y suprimió el crecimiento de tumores. Mientras todos los animales que no recibieron hexafosfato de inositol desarrollaron tumores, solamente el 20% de los animales tratados con hexafosfato de inositol produjeron tumores. Si había tumores, eran de 25 a 49 veces más pequeños en los animales tratados con hexafosfato de inositol.

Otro encuentro muy importante que se ha visto en los estudios es que las células cancerosas no se hacen resistentes al hexafosfato de inositol por lo cual, esto sugiere un gran potencial del hexafosfato de inositol como un nuevo acercamiento coadyuvante nutricional para el rabdomiosarcoma y otros tumores.

Hay una enzima clave responsable de desintoxicarnos de varios químicos que entran en nuestro cuerpo, incluyendo a los agentes que causan cáncer. Esta enzima se llama glutatión S-transferasa y una de sus funciones es protegernos de los agentes químicos nocivos.

En varios estudios, se ha demostrado que la alta ingesta oral de hexafosfato de inositol produce un incremento estadísticamente significativo en la actividad de la glutatión S-transferasa en el hígado. De esta manera, podemos también afirmar que el hexafosfato de inositol no sólo reduce el número de focos aberrantes de criptas sino que también mejora la capacidad del cuerpo para destruir algunas substancias que pueden causarnos cáncer.

El hexafosfato de inositol es muy rápidamente absorbido del estómago y el intestino delgado y distribuido a varios órganos tan rápido como en una hora después de su administración.

Se ha estudiado la seguridad de la administración del hexafosfato de inositol y afortunadamente no se ha encontrado ningún efecto toxico en la suplementación a largo plazo.

Por el Dr. Héctor E. Solórzano del Río

Profesor de Farmacología de la Universidad de Guadalajara y Presidente de la Sociedad Médica de Investigaciones Enzimáticas, A.C.

LOS HONGOS SHIITAKE, REISHI, MAITAKE Y KOMBUCHA, EFICACES EN EL TRATAMIENTO DEL CÁNCER


Utilizados desde hace milenios como medicinas imprescindibles por las más antiguas tradiciones orientales pero ignorados por la ciencia occidental hasta hace muy poco los hongos siguen esperando a que nuestros oncólogos reconozcan su valor en el tratamiento del cáncer. Hongos como el Shiitake, el Reishi, el Maitake o el Kombucha han demostrado en numerosos estudios de laboratorio con animales y en algunos casos con pacientes su capacidad para reforzar el sistema inmune sin producir efectos tóxicos. El factor común a todos ellos es la presencia de un polisacárido natural, el betaglucano, al que los científicos reconocen ya hoy su valor como inmunomodulador anticancerígeno.


Utilizados desde hace milenios como eficaces remedios por las más antiguas tradiciones orientales pero ignorados hasta hace muy poco por la actual Medicina alopática los hongos siguen esperando a que nuestros oncólogos reconozcan su importancia en el tratamiento del cáncer. En el nº 58 de la revista vimos ya las enormes cualidades del Agaricus Blazei Murill, más conocido como "el champiñón del sol". En este hablaremos de las propiedades del Shiitake, el Reishi, el Maitake y el Kombucha. Y es que en Oriente se conocen sus propiedades terapéuticas desde tiempo inmemorial.

El Shiitake, por ejemplo, se usa desde hace más de 6.000 años por sus virtudes medicinales y es conocido por los practicantes de la Medicina Tradicional China como "hongo de la longevidad o elixir de vida". El Kombucha se consume en China desde hace más de 2.500 años para controlar distintos tipos de enfermedades. El Reishi es citado ya por el más conocido médico de la dinastía Ming, Li Shih-Chen, en su famoso libro Ban Chao Gang Moo (La gran farmacopea) en el que escribiría: "Tomar continuamente Reishi ayudar a desarrollar un cuerpo fuerte y saludable, y asegura una larga vida". Y el Maitake llegó a ser tan valioso en tiempos feudales -tanto por su excelente sabor y textura como por sus beneficios terapéuticos- que su peso se pagaba en monedas de plata.
Bueno, pues a pesar de ello la farmacología occidental los ha ignorado y eso que son numerosos los estudios científicos que se han realizado sobre sus propiedades terapéuticas. Eso sí, la mayoría en centros de investigación de Oriente. Claro que según los mismos el secreto de su eficacia está en la sinergia de todos sus componentes (aunque alguno pueda potenciar determinados efectos más que otros) y esa es la razón de que prácticamente no existan grandes ensayos clínicos occidentales con ellos en pacientes de cáncer. Y es que ningún gran laboratorio está dispuesto a gastarse miles de millones de dólares en demostrar que son poderosos anticancerígenos porque, ¿cuál sería su beneficio teniendo en cuenta que no podría patentarlos y sus principios activos, aisladamente, no tienen la misma efectividad?

Y, sin embargo, existen suficientes estudios científicos "in vitro" y en animales así como experiencia clínica en humanos como para sostener que todos ellos son útiles para tratar el cáncer. Quienes alberguen dudas no tienen más que leer un trabajo reciente -se dio a conocer en octubre del 2004- de los investigadores polacos J. Rajewska y B. Balasinska titulado Compuestos biológicamente activos de los hongos comestibles y su beneficioso impacto en la salud. A modo de resumen, ambos investigadores señalan: "Los hongos comestibles son una valiosa fuente de compuestos biológicamente activos. Algunos son usados para la prevención y terapia de enfermedades como el cáncer y enfermedades cardiovasculares. Su mecanismo antitumoral es complejo. Las sustancias biológicamente activas en los hongos disminuyen el daño sobre el ADN, reducen las concentraciones carcinógenas y su activación, inhiben el crecimiento de las células cancerosas a través de la eliminación de los radicales libres, estimulan el sistema inmune e inducen la apóptosis de las células tumorales. El estímulo del sistema inmunológico por los compuestos biológicamente activos presentes en los hongos comestibles protege contra el frío, la gripe y las infecciones. Y también ayuda en la inhibición viral del VIH. Los hongos contienen además sustancias eficaces que disminuyen la fracción LDL del colesterol en sangre. Asimismo previenen la acumulación de triacligliceroles en suero reduciendo así el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Propiedades terapéuticas que provienen de polisacáridos específicos como los betaglucanos y quitosanos presentes en ellos".

Los investigadores que han dedicado parte o la totalidad de su trabajo a las aportaciones de estos hongos coinciden en que hay un factor común que les hace únicos: la existencia de polisacáridos -básicamente macromoléculas de azúcar- entre los que destacan los beta-1,3 glucan y los beta-1,6 glucan que, según diversos estudios realizados desde la década de los años 60, estimulan las defensas del organismo.

El investigador de la Universidad de Haifa (Israel) Sp. Wasser afirma en su estudio Los hongos medicinales como fuente de polisacáridos antitumorales e inmunomoduladores publicado en noviembre del 2002 lo siguiente: "La actividad de los polisacáridos presentes en los hongos es especialmente beneficiosa en la experiencia clínica cuando se usa junto con la quimioterapia. Los polisacáridos previenen la oncogénesis, muestran actividad antitumoral directa contra diversos tipos de tumores y previenen la metástasis. Los polisacáridos no atacan a las células cancerosas directamente sino que provocan su efecto antitumoral activando diferentes respuestas inmunes en el organismo. Su acción antitumoral se consigue a través de un mecanismo inmuno-timo dependiente".

Estudios todos ellos que no hacen sino confirmar lo que P. K. Tsung, bioquímico y especialista en Medicina Tradicional China, escribió en su obra Anti-Cancer and Immuno-stimulating Polysaccharides en el boletín del Oriental Healing Arts Institute en 1987: "Los estudios sobre la actividad biológica o immunológica de los polisacáridos activos puede ser la base de la búsqueda de agentes anticancerígenos desde un punto de vista immunoterapéutico". Tsung y otros muchos investigadores creen que la actividad anticancerígena y la capacidad inmunoestimulante de estos polisacáridos produce un natural efecto antienvejecimiento razón por la cual han sido tradicionalmente identificados como hongos de la longevidad.

EL SHIITAKE (LENTINULA EDODES): El Shiitake es el segundo hongo más cultivado en el mundo y constituye la primera exportación agrícola del Japón. Muy apreciado por su delicioso sabor así como por sus cualidades medicinales es probablemente el hongo sobre el que se ha realizado mayor número de investigaciones. Hoy se utiliza médicamente en Oriente en toda enfermedad que lleva aparejada una seria depresión inmune como es el caso del cáncer. Claro que se trata de un hongo habitual en las tiendas de alimentación.

El antes citado Li Shih-Chen ya alababa sus propiedades ¡en 1578!: "Ingerido durante un período largo de tiempo la agilidad del cuerpo no cesará y la vida se alargará". Los emperadores chinos lo consumieron en grandes cantidades a fin de permanecer siempre jóvenes y en las cortes japonesas antiguas era además estimado por sus propiedades afrodisíacas.

Hoy sus capacidades terapéuticas se han confirmado a la manera occidental. Gracias a ello sabemos que su principal principio es un polisacárido denominado Lentinan (beta-1,3 glucan) que sin ser citotóxico parece estimular la producción de linfocitos T y de macrófagos incrementando los niveles de interleuquina e interferón y la producción de células asesinas naturales. Otro polisacárido presente en él llamado KS-2S ha demostrado tener propiedades antitumorales, al menos en casos de sarcoma 180 y tumores ascitis de Ehrlich Y otro, designado con el nombre LAP1, suprimió en animales tumores de hígado.

En todo caso la investigación científica se ha centrado en uno de sus polisacáridos, el Lentinan, aceptado hoy en Japón como tratamiento para el cáncer de estómago. Ya en 1970 un grupo de científicos japoneses informó de que las preparaciones de ese polisacárido inhibían notablemente el crecimiento de sarcomas inducidos en ratones y obtenían una regresión casi completa; y sin señales de toxicidad. Actualmente las referencias científicas sobre él son numerosas -procedentes en su mayoría de investigadores orientales- y casi todas hablan de sus beneficiosos efectos. Basten estos ejemplos:

"Observamos una mejora de la respuesta inmune en el grupo tratado con Lentinan y el estudio hematológico demostró que la proporción de valores anormales era significativamente más baja en el grupo tratado con él. Así pues Lentinan debería ser eficaz para pacientes con cáncer colorrectal o cáncer de estómago avanzado o recurrente en combinación con agentes quimioterápicos como mitomicina C + 5-FU (MF) o tegafur (FT). Este resultado sugiere que el Lentinan también sería eficaz en los pacientes con cáncer de pecho avanzado o recurrente como agente para la terapia de mantenimiento de la calidad de vida". (Taguchi T. Efectos del Lentinan en casos avanzados o recurrentes de cáncer de pecho, colorrectal y gástrico).

"El Lentinan prolonga la supervivencia y mejora la calidad de vida cuando los pacientes de cáncer gástricos con inoperables o recurrentes enfermedades son tratados en combinación con otros agentes quimoterápicos" (Nakano H, Namatame y otros K. "Estudio multiinstitucional del Lentinan en casos de cáncer gástrico avanzado con enfermedades inoperables o recurrentes: efectos sobre la supervivencia y la mejora de la calidad de vida".

Dado que el hígado es el órgano inmunológico más grande el Lentinan podría activar los linfocitos y macrófagos en él. A juzgar por la experiencia clínica en estos dos casos la infusión hepática arterial (HAI) junto con la quimioterapia moduladora farmacocinética (PMC) en combinación con Lentinan podría ser una de las estrategias de tratamiento más prometedoras para las metástasis de hígado procedentes de cánceres colorrectales". (Ueda Y, Naito K y otros, del Departamento de Cirugía Digestiva de la Universidad de Kyoto en su artículo Dos casos de completa regresión de metástasis de hígado desde un cáncer colorrectal).

Podríamos citar muchos más trabajos con epígrafes parecidos: "El Lentinan del Shiitake potencia la inmunidad y prolonga el tiempo de supervivencia de los pacientes", "Efectos inmunorreguladores del polisacárido antitumoral Lentinan en el balance de Th1/Th2 en pacientes con cáncer digestivos", "Utilidad de la combinación de TS-1 y Lentinan en la inmunoquimioterapia de cáncer gástrico avanzado o recurrente"... Y así un largo etcétera que confirma las bondades antitumorales de los principios activos del Shiitake. Un hongo bajo en calorías y rico en proteínas, hierro, fibra y minerales que contiene además vitaminas B1, B2, B6, B12 y D2 con altas cantidades de riboflamina y niacina. De ahí que su consumo ayude en muy diversas patologías. Su capacidad para producir interferón le convierte además en especialmente eficaz en los casos de personas contagiadas por los virus más agresivos como el del VIH o los de las hepatitis B y C. Y gracias a la eritadenina y a su parte fibrosa reduce el colesterol y la presión arterial. Es más, investigadores de Bangkok y Hawai han demostrado experimentalmente que previene la trombosis en las arterias coronarias, disminuye la viscosidad de la sangre y baja el nivel de azúcar. Por su parte, el Dr. Vincent T. Flynn -del Nambour Queensland- asegura que aumenta la longevidad y es un estupendo afrodisíaco.

El REISHI (GANODERMA LUCIDUM): El Reishi es un hongo comestible conocido en Japón y China desde hace al menos 2.000 años que ha sido estudiado por los médicos tradicionales chinos con interesantes respuestas clínicas. Era conocido como el Alimento que cura o la Seta de la inmortalidad por sus propiedades antienvejecimiento a pesar de lo cual sólo en los últimos 50 años ha despertado el interés científico occidental. De ahí que esté también presente en la mayoría de los estudios sobre hongos medicinales -especialmente sus principios activos- y si bien no hay demasiados ensayos clínicos en cáncer sí hay abundante experiencia "in vitro" y en animales además de evidencias clínicas indirectas que avalan su uso como suplemento en tratamientos anticancerígenos. "Basándonos en datos indirectos -afirma por ejemplo Raymond Y. Chang del Institute of East-West Medicine de la Universidad de Cornell- las indicaciones para el uso del Ganoderma en el tratamiento del cáncer incluye la suplementación:

A. Para reducir los efectos secundarios durante el tratamiento con quimioterapia o radioterapia.

B. Para prolongar la supervivencia y minimizar la posibilidad de metástasis.

C. Para mejorar la calidad de vida. Y,

D. Para prevenir ocurrencia o repetición. En suma, aunque la cura de cualquier tipo de cáncer sólo con Ganoderma es improbable es probablemente beneficioso bajo las circunstancias definidas en la mayoría de los casos de malignidad".

Otros estudios científicos avalan esas conclusiones En Inhibición de la peroxidación lipídica y del daño oxidativo del ADN a través del Ganoderma lucidum (2001) un grupo de investigadores de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Seúl confirmarían las expectativas: "Las especies de oxígeno reactivo (ROS) -como los aniones superóxidos y los radicales hidroxilos- están asociadas con carcinogénesis y otras condiciones patofisiológicas. Por consiguiente, la eliminación o inactivación de ROS o la inhibición de su generación en exceso pueden ser beneficiosas por lo que se refiere a reducir el riesgo para el cáncer y otras enfermedades. El Ganoderma lucidum ha sido usado en la medicina oriental tradicional y tiene potenciales actividades antiinflamatorias y antioxidantes. En este estudio nosotros probamos el fragmento del amino-polisacárido (designado como G009) del Ganoderma para probar su capacidad de proteger contra el daño oxidativo inducido por el oxígeno reactivo. Estos resultados sugieren que el G009 del Ganoderma lucidum posee potencial quimiopreventivo".

Los mismos efectos anticancerígenos se derivan de las investigaciones de J. Jiang y V. Slivova reflejadas en el trabajo El Ganoderma lucidum suprime el crecimiento de células de cáncer de pecho a través de la inhibición de la señalización Akt/NF-kappaB. Además de desvelar en él su mecanismo de actuación los investigadores hacen un reconocimiento general de sus bondades: "El Ganoderma lucidum (Reishi) es un hongo asiático popular usado durante más de 2 milenios para la promoción general de salud siendo conocido como Hongo de la Inmortalidad. También se usó en la Medicina Tradicional China para prevenir o tratar variadas enfermedades, incluido el cáncer.

Nosotros hemos demostrado anteriormente que el Ganoderma lucidum suprime la conducta invasiva de las células de cáncer de pecho inhibiendo el factor de transcripción NF-kappaB. Y ahora todo sugiere que el Ganoderma lucidum inhibe el crecimiento de células de cáncer de pecho MDA-MB-231 modulando la señalización de Akt/NF-kappaB y podría por tanto tener un uso terapéutico potencial para el tratamiento de cáncer de pecho".

No es difícil encontrar numerosos estudios que, como en el caso del Shiitake, apuntan siempre en la misma dirección que los citados. Por eso todo lo estudiado y validado respecto a las propiedades antitumorales de los betaglucanos es extensivo al Reishi. Claro que además de polisacáridos betaglucanos antitumorales e inmunomoduladores el Reishi contiene un alto volumen de terpenoides, entre ellos el ácido ganodésico, molécula similar al esteroide humano con efecto antialérgico por ser inhibidor de la histamina y que posee efectos citotóxicos.

También puede considerarse beneficioso para los pacientes de cáncer por su contenido en hemicelulosa de alto peso molecular -no absorbible pues por el ser humano- y a la que se relaciona con el arrastre de sustancias precancerígenas evitando su absorción y facilitando su excreción. Estas fibras parecieran actuar sobre todo en la prevención del cáncer de colon y recto. El Reishi es también rico en germanio que facilita la producción de interferón y disminuye el dolor en los estadios finales del cáncer por su efecto antiinflamatorio. Ha demostrado asimismo ser eficaz en el 74,9% de los casos de cáncer de hígado en un estudio dirigido por el biólogo Yang Xin, científico de la Universidad de Ciencias e Ingeniería de Beijing (China). Y con menores efectos secundarios que los tratamientos químicos convencionales.

También abundan los testimonios de médicos que han utilizado el hongo como parte del tratamiento de pacientes de cáncer. Es el caso del doctor doctor Fukumi Morishige, colaborador del Instituto Linus Pauling, quien lo ha utilizado solo y en combinación con vitamina C. "Traté a una mujer de más de cincuenta años -recuerda Morishige- con cáncer de pecho. Después de la cirugía había desarrollado metástasis y cáncer pulmonar. Pues bien, empezó a consumir diariamente unos 6 gramos de Reishi durante 6 meses y el tumor pulmonar canceroso desapareció" También confirmaría haber tenido éxito con otros tipos de cáncer "Hace algún tiempo -escribió- vino al hospital un paciente para el tratamiento de metástasis de cáncer rectal al hígado. Se le dieron 6 gramos de esencia de Reishi y a los 6 meses las tomografías revelaron que el tumor había disminuido a aproximadamente 1 centímetro. Normalmente el cáncer rectal es difícil de tratar. Algunos casos incluso son terminales. La recuperación de este paciente sólo podía deberse al Reishi. Aunque los casos de cáncer de cerebro, pulmones e hígado son los más serios pienso que son más fáciles de tratar que los casos que involucran órganos digestivos ya que es más duro para los pacientes de estos últimos ingerir el Reishi oralmente".


EL MAITAKE (GRIFOLA FRONDOSA): El Maitake es otro hongo comestible que crece en la región noreste de Japón, en Asia, en Europa y en la zona este de Norteamérica. Ha sido utilizado durante más de 2.000 años en la cultura oriental tanto por su condición de delicadeza culinaria como por sus propiedades como planta medicinal. Su nombre científico, Grifola frondosa, deriva de grifón -bestia de la mitología griega con cabeza y alas de águila y cuerpo de león- y frondosa -en referencia a sus hojas-. Por otra parte, en japonés mai significa danza y take hongo por lo que se le define como hongo danzante. Un nombre que al parecer proviene del aspecto de sus cuerpos frutales al moverse con el viento.

Bueno, pues son numerosas las investigaciones que han confirmado también que el Maitake es una rica fuente de ciertos polisacáridos que refuerzan la función inmune del organismo. A principios de la década de los ochenta el micólogo japonés Hiroaki Nanba -de la Universidad Farmacéutica de Kobe- llegó a la conclusión de que los polisacáridos del Maitake tenían una estructura única y demostró en modelos animales que su consumo lograba un pronunciado efecto antitumoral e inmunomodulador, mayor que el de otros hongos medicinales. Nanba decidió enfocar exclusivamente sus investigaciones en el Maitake y junto a otros científicos japoneses comenzó la extracción de diversos polisacáridos para probar su potencial inmunomodulador y antineoplásico. En 1984 Nanba identificó en el micelio y cuerpo frutal del Maitake una fracción especial a la que denominó Fracción D, una forma estandarizada de compuestos polisacáridos beta-1,6 y beta-1,3 glucan y una proteína con un peso molecular cercano a 1.000.000. Las investigaciones de Nanba confirmarían la activación del sistema inmune mediante su acción no sólo sobre los macrófagos y los leucocitos -que son cruciales por su capacidad para identificar y encapsular las células extrañas en nuestro organismo- sino también sobre una amplia variedad de otras células relacionadas con el sistema inmune como las células asesinas naturales, los linfocitos T y las células naturales asesinas. También la producción de interleuquina-1 -que activa las células T- y de anión superóxido -que daña las células tumorales- es reforzada por la Fracción D. Además demostró que es activo ingerido por vía oral lo que sin lugar a dudas ofrece una gran ventaja para el posible tratamiento en humanos.

La investigación clínica sobre su eficacia en el tratamiento del cáncer y el VIH ha aumentado igualmente en los últimos años. Los estudios clínicos con pacientes de cáncer colorrectal y pecho están actualmente en marcha en Estados Unidos. En laboratorio los estudios han mostrado reiteradamente que el extracto de Maitake puede inhibir el crecimiento de tumores. Un ejemplo, referido al cáncer de próstata: "Un betaglucano bioactivo del hongo Maitake tiene 'in vitro' efecto citotóxico -probablemente a través del estrés oxidativo - en las células de cáncer de próstata llevándolas a la apóptosis. Por consiguiente, este único polisacárido en forma de hongo puede tener un gran potencial como modalidad terapéutica alternativa para el tratamiento de cáncer de próstata" (Fullerton Sa y otros en La inducción de apóptosis en las células de cáncer de próstata con betaglucanos de Maitake, 2004). Resultados que confirmaban los publicados en agosto del 2001 en la revista Molecular Urology por el investigador Hiroshi Tazaki quien también concluía que el Maitake puede combatir el cáncer. Un extracto líquido del polisacárido betaglucano del hongo, según su estudio, consiguió acabar con más del 95% de las células de cáncer de próstata en 24 horas. Son sólo ejemplos referidos al cáncer de próstata pero también hay datos con pacientes que avalan su potencial anticancerígeno. En China sesenta y tres pacientes con cáncer de pulmón, estómago, hígado o leucemia que tomaron cuatro cápsulas de extracto de Maitake diariamente tres veces antes de las comidas durante un período de uno a tres meses notaron su efecto anticancerígeno. Y en un estudio clínico no aleatorizado del doctor Nanba con 165 pacientes en etapas avanzadas de cáncer (fases III y IV) "se observó un retroceso tumoral o una mejoría significativa de los síntomas en 11 de 15 pacientes con cáncer de mama, 12 de 18 pacientes con cáncer de pulmón y 7 de 15 pacientes con cáncer de hígado. Si el Maitake se tomara junto con la quimioterapia estas tasas mejorarían en un 12-28%". Varios centros en Estados Unidos han comenzado a tratar pacientes de cáncer con la Fracción D y MD, un derivado más potente. De ahí que en febrero de 1998 la FDA aprobara la aplicación de la Fracción D como nueva droga (IND 54.589) a fin de que un grupo de investigadores condujera un estudio piloto Fase II sobre sus efectos potenciales en el tratamiento de neoplasias avanzadas de mama y próstata.

En cualquier caso, las principales investigaciones sobre las propiedades del Maitake se llevan actualmente a cabo en las universidades japonesas de Mie, Shizuoka, Gifu, Tokyo y Kobe. Como el resto de los hongos los beneficios proporcionados por el Grifota frondosa abarcan además muchos otros campos de la salud, incluido el control de la tensión arterial, el metabolismo de azúcar en sangre y el control del colesterol.


EL KOMBUCHA: Las principales referencias sobre este hongo llegan de los practicantes de la medicina natural y son casi inexistentes los estudios realizados según el denominado método científico. Conocido como hongo del té vive y se reproduce en una solución de té y azúcar estando compuesto por células de levadura y bacterias. En la década de los 50 la Academia Rusia de Ciencias y el Instituto Central de Investigación Oncológica de Moscú descubrió -como parte de sus proyectos de investigación sobre el cáncer en todo el país- que no se trataba de un solo organismo sino de una colonia simbiótica de bacterias y levaduras con vías metabólicas altamente complejas y sofisticadas.

Se cuenta como anécdota en torno a este hongo que los científicos rusos realizaron un profundo estudio para detectar la incidencia de cáncer en todos los distritos de la URSS y se encontraron con que en la zona occidental de los Urales existía un índice significativamente menor de afectados. Lo más sorprendente para los investigadores fue que en esa área se fabricaban metales altamente tóxicos como el plomo y el mercurio junto con asbestos por lo que era uno de los lugares más tóxicos del país como podía apreciarse por los peces muertos en el río Kama y la gran cantidad de árboles y vegetación contaminada.

En un intento por entender qué estaba ocurriendo se investigaron pues las condiciones de vida de los habitantes y aparentemente no había ninguna diferencia apreciable con los demás distritos. El misterio se reveló un día en que el Dr. Molodyev visitó una vivienda local y al preguntar al ama de casa sobre lo que comían y bebían ella le presentó unas jarras de barro que contenían su especial Té Kwas, bebida muy popular en el distrito. Molodyev destapó las jarras y se encontró un gran hongo flotando en la parte superior del líquido. Era el Kombucha y en él parecía estar la diferencia. La investigación posterior revelaría que ese hongo, además de otras sustancias no del todo definidas que producen un efecto antibiótico, contiene ácido glucurónico y vitaminas B1, B2, B3, B6, y B12 así como ácido fólico y ácido L-láctico dextrógiro.

En 1961 el doctor Valentín Köhler, en un artículo titulado El ácido glucurónico brinda esperanzas a los pacientes con cáncer", señalaría al ácido glucurónico -uno de los productos generados durante el proceso de fermentación en el té de Kombucha- como uno de sus principales principios activos. Köhler informó en ese momento de los prometedores resultados al tratar pacientes de cáncer con ácido glucurónico. El efecto a largo plazo del mismo permite según él un incremento en las defensas del organismo así como posiblemente la producción de interferón.

Función desintoxicante que al parecer va acompañada de una mejoría de la condición general. "Los productos molestos en el cuerpo humano -escribe Köhler- son desintegrados en productos finales, eliminados y, por tanto, convertidos en inofensivos. Esta función desintoxicante del ácido glucurónico beneficia una amplia variedad de funciones celulares".

En 1964 el doctor Rudolf Sklenar, en su obra Diagnóstico del cáncer basado en la sangre. Tratamiento del cáncer. Condiciones precancerígenas y otras enfermedades metabólicas con Kombucha y preparados Coli, señala que las vitaminas, los ácidos lácticos y el ácido glucurónico son muy efectivos en diversas patologías. "Destruyen microorganismos dañinos (virus, bacterias y hongos) -afirmaría- y disuelven desperdicios y depósitos de toxinas (ácido úrico, colesterol, etc.). El Kombucha realiza pues una sobresaliente desintoxicación del organismo".

También Verónica Carstens -esposa del ex presidente alemán Helmut Khol- recomienda el Kombucha en su libro Ayuda de la Naturaleza. Mis remedios contra el cáncer, en la que afirma: "El Kombucha desintoxica el organismo, mejora el metabolismo e incrementa la capacidad defensiva".

Y el especialista holandés en medicina natural A. J.Lodewijkx escribe en su libro La vida sin cáncer (sólo disponible en holandés y alemán): "El Kombucha tiene fuertes propiedades antisépticas. El té purifica el sistema glandular y promueve la eliminación. Y el ácido úrico es neutralizado y eliminado con el té de Kombucha. Por tanto, es un excelente remedio contra la gota, el reuma, la artritis, las piedras renales y los problemas en la flora bacteriana intestinal pero especialmente contra el cáncer en sus etapas primarias ya que tiene una gran influencia en los factores internos causantes de esta enfermedad. En las enfermedades metabólicas y en cáncer el Kombucha es la única bebida idónea para la desintoxicación del cuerpo. Elimina los residuos metabólicos y normaliza por tanto el pH sanguíneo".

En cuanto a Estados Unidos cabe decir que entre los científicos que se han ocupado activamente de las cualidades anticancerígenas del Kombucha está el Dr. Eduard Stadelmann -profesor emérito del Departamento de Horticultura de la Universidad de Minnesota- quien ha estudiado sus cualidades durante más de 50 años habiendo publicado diversos artículos en los que da cuenta de su actividad anticancerosa.

Sin embargo, la verdad es que el Kombucha es de todos los hongos citados el que presenta menos estudios que pongan en relación directa su consumo con la mejoría en casos de cáncer.


Antonio Muro
REPORTAJE REVISTA DISCOVERY SALUD - Cáncer: qué es, qué lo causa y cómo tratarlo (XXXVII)

PREGUNTAS FRECUENTES EN CUANTO A TRANSFER FACTOR DE 4LIFE


1. ¿Qué son los Transfer Factor?

Los factores de transferencia son moléculas mensajeras que llevan información inmunológica dentro del sistema inmunológico de un individuo. La naturaleza también usa factores de transferencia para transportar información inmunológica del sistema inmunológico de un individuo a otro. (Esto, de hecho, es lo que dio origen a su nombre: por ser los factores que transfieren la inmunidad de una persona a otra.)

2. ¿Cómo se descubrieron los Transfer Factor?

En 1949, H. Sherwood Lawrence estaba trabajando en el problema de la tuberculosis. Lo que estaba tratando de descubrir era si algún componente de la sangre podría llevar una sensibilidad tubercular de un donante expuesto y recuperado a un receptor inconsciente. Se podía usar transfusiones sanguíneas enteras, pero solo entre personas con el mismo tipo de sangre. Lawrence primero separó las células inmunológicas sanguíneas, los linfocitos o glóbulos blancos, de la sangre entera. Luego abrió los linfocitos y separó el contenido de los glóbulos en fracciones de varios tamaños. Lo que descubrió fue que una fracción de pequeñas moléculas era capaz de transferir la sensibilidad de tuberculina a un receptor inconsciente. Esto es lo que el doctor Lawrence llamó factores de transferencia.

3. ¿Es la sangre la única fuente de Transfer Factor?

Originalmente lo era. No fue sino hasta mediados de la década de 1980 que dos investigadores desarrollaron la idea de que los factores de transferencia podrían estar presentes en el calostro. A la confirmación de este descubrimiento se le otorgó una patente en 1989. El calostro es ahora la mejor fuente de factores de transferencia.

4. ¿Qué es calostro?

Es la primera leche que una madre produce inmediatamente después de dar a luz. Una persona necesitaría consumir aproximadamente 45 gramos de calostro para obtener la actividad de factores de transferencia que podría obtener en sólo una dosis de mantenimiento diario de Transfer Factor de 4Life (3 cápsulas pequeñas).

5. ¿Qué motivó a los científicos a buscar Transfer Factor en el calostro?

Quienes han trabajado con ganado saben que si a un becerro no se le permite amamantarse de su madre, con mayor frecuencia muere dentro de un corto tiempo. Los becerros mueren aunque haya abundancia de comida. En estos casos la muerte es causada por infecciones ocasionadas por los organismos más comunes. Cualquiera que sea la razón, el sistema inmunológico de estos becerros no estaba funcionando. Esto sugiere que existe cierto tipo de información inmunológica que está siendo transferida de la madre a su infante. Entonces la cuestión lógica es: ¿Son los Transfer Factor? ¡Y la respuesta es un SI rotundo!

6. Los Transfer Factor se aíslan del calostro. ¿Qué ocurre con las alergias a la leche y la intolerancia a la lactosa?

Las alergias a la leche son causadas por las proteínas lácteas grandes, principalmente la caseína, y en un grado menor, por las inmunoglobulinas. Estas proteínas se extraen de los factores de transferencia.

7. ¿Cómo se compara Transfer Factor de 4Life con los productos de calostro que se ofrecen en el mercado actual?

Estudiamos seriamente el calostro y los huevos hiperinmunizados. Estos productos son buenos, pero se deben contestar ciertas preguntas. Primeramente, la alergia a la leche y la intolerancia a la lactosa son asuntos que se discutieron anteriormente. Segundo, el problema de la inmunoglobulina o eficacia de los anticuerpos. El uso de la terapia de anticuerpos de especies cruzadas puede ser eficaz a corto plazo. Su uso a largo plazo es ineficaz puesto que los receptores desarrollan anticuerpos contra el anticuerpo extraño, destruyendo así su eficacia. La terapia de anticuerpos se administra intravenosamente puesto que el consumo oral conduce a la degradación acídica en el estómago.

8. ¿Son los Transfer Factor beneficiosos únicamente para recién nacidos?

Los factores de transferencia son buenos para cualquier persona que necesite apoyo adicional para el sistema inmunológico. Los tres grupos que necesitan más el fortalecimiento inmunológico son los jóvenes, las personas mayores y cualquier persona que se encuentre bajo estrés. Casi todos caemos dentro de una de estas categorías. A menudo se habla de la generación "Baby Boomers". La mayoría de estas personas se encuentran a una edad en que ya su sistema inmunológico trabaja menos. Los factores de transferencia constituyen una manera de fortalecer un sistema inmunológico que ha comenzado a deteriorarse.

9. ¿Han sido validadas científicamente los Transfer Factor?

Desde que Lawrence descubrió los factores de transferencia en 1949, se han publicado más de 3,000 estudios científicos sobre los mismos.

10. ¿Si los Transfer Factor son tan eficaces, por qué no los ha explotado la industria farmacéutica?

Creo que es lo que estamos viendo en muchos países extranjeros, especialmente en China, Checoslovaquia, Alemania, Hungría, Polonia y Japón. En Estados Unidos, los factores de transferencia han tenido una historia interesante. La idea de los factores de transferencia se opone al concepto de inmunología convencional. En la década de 1950, los antibióticos eran el "niño de oro" de la medicina, y en la década de 1960 lo fueron los esteroides, tales como la cortisona para la inflamación, y la s hormonas esteroideas sintéticas, como el estrógeno etinilo y la progestina, que se usaron para crear una píldora para el control de la natalidad. Después de una demora inicial, los Transfer Factor salieron a la luz en la década de 1970. Sin embargo, los resultados fueron inconstantes ya que los investigadores a menudo poseían más entusiasmo que habilidad. El elemento clave que hacía falta en estas investigaciones era una técnica confiable para controlar la calidad del producto. El problema de control de calidad se resolvió a mediados de la década de 1980. Puesto que los Transfer Factor no son una entidad individual, las compañías farmacéuticas tuvieron grandes problemas al tratar de purificar el material sin sacrificar su eficacia. Esta búsqueda de un dogma medicinal con identidad y función individuales fue desastrosa. El siguiente asunto que detuvo las investigaciones sobre los Transfer Factor fue el viejo problema del financiamiento. Cuando el SIDA acaparó la prensa popular, los políticos transfirieron la adjudicación de fondos hacia las investigaciones sobre dicha enfermedad, pero con el enfoque en encontrar la causa para luego encontrar un medicamento que la curara. El trabajo de unos pocos investigadores dedicados pero faltos de fondos y la inhabilidad de la industria médico-farmacéutica tradicional se han combinado para enfocar nuevamente la atención en los Transfer Factor como una de las pocas modalidades eficaces contra enfermedades de origen viral.

11. ¿Hay razones por las que no hemos visto los Transfer Factor como suplemento alimenticio antes de ahora?

Sí, hay dos puertas que se han abierto recientemente y que han permitido que ahora se puedan mercadear eficientemente los factores de transferencia. La primera puerta que se abrió fue la aprobación de la DSHEA en 1994. La disposición de reclamos de funciones estructurales permite que la historia de factores de transferencia pueda contarse sin poner en peligro su estado de suplemento nutritivo. La segunda puerta es técnica. Los factores de transferencia fueron definitivamente una idea que se adelantó a su tiempo y tuvo que esperar para que la tecnología se pusiera al día. Los métodos de procesamiento que permiten la extracción a gran escala de factores de transferencia apenas recientemente han sido perfeccionados, y la presentación comercial del producto solo ha estado disponible por el último año.

12. ¿Cómo funcionan los Transfer Factor?

En forma simplificada, los factores de transferencia fortalecen el sistema inmunológico. Pero eso es simplístico y podría usarse para describir un buen número de productos herbarios y otros suplementos. Contestaremos la pregunta reiterando primero que los factores de transferencia no son solo una entidad individual. Son, de hecho, una mezcla compleja que contiene tres fracciones separadas. Estas tres fracciones son la INDUCTORA, la ANTIGENICA ESPECIFICA y la SUPRESORA. Puesto que nuestro sistema inmunológico combate en guerras microbiológicas a nuestro favor, permítame usar una analogía para explicar estas tres funciones. La fracción inductora sirve como un sargento de prácticas en el entrenamiento básico, exigiendo al sistema inmunológico para que se ponga en buena forma, pero sin decirle a quien tiene que ir a atacar. La fracción antigénica específica es como un conjunto de carteles de criminales buscados, donde se identifican las características críticas de dichos criminales. Si fuésemos microbios, estos identificadores específicos serían nuestras huellas digitales, o fotografías, etc. En forma similar, se crea un conjunto completo de Transfer Factor contra un tipo individual de microbios. Finalmente, la fracción supresora es como los políticos que declaran y terminan la guerra y ordenan el regreso de las tropas. Sin esta acción, ocurre una gran cantidad de daños excesivos tanto durante las guerras como dentro de nosotros. Cuando nuestro sistema inmunológico no ordena el regreso de las tropas o reacciona excesivamente sufrimos de enfermedades autoinmunológicas, tales como la esclerosis múltiple y las alergias.

A diferencia de la mayoría de los suplementos inmunológicos que proporcionan los bloques de construcción para la función inmunológica apropiada, los factores de transferencia son inteligencia inmunológica. Son información y educación que se concentra en el sistema inmunológico, manteniéndolo en acción y en buen funcionamiento. Este es un concepto completamente nuevo en lo que respecta al fortalecimiento del sistema inmunológico.

13. ¿Han sido aprobados por FDA los Transfer Factor?

Los suplementos alimenticios y dietéticos no son aprobados propiamente por el FDA. Los suplementos alimenticios derivados de la leche ciertamente caerían bajo la categoría generalmente reconocidos como inocuos (Generally Recognized As Safe, GRAS).

14. ¿Son inocuos los Transfer Factor?

Sí. Los investigadores han dado dosis enormes de factores de transferencia a voluntarios con la intención de originar alguna forma de reacción adversa. No se han observado efectos secundarios-negativos, aún con dosis masivas.

15. ¿Qué ocurre con los resfriados?

Los resfriados son enfermedades virales y los factores de transferencia han sido utilizados más comúnmente contra problemas virales. No se han realizado estudios de los factores de transferencia y resfríos, pero es interesante saber que el alivio de los resfríos es algo que comúnmente se informa como un efecto secundario positivo de tomar los Transfer Factor.

16. ¿Son seguros los Transfer Factor para infantes?

Los factores de transferencia calostrales fueron diseñados por la naturaleza para los recién nacidos. Si se les extraen los alergenos lácteos y la lactosa queda la esencia de la información inmunológica en forma de Transfer Factor.